Pagina-afbeeldingen
PDF
ePub

flores, en unos ríos donde se retrata el azul de la bóveda divina que los cubre? ¿Qué pasiones de metafísica exaltación ha de pintar, donde los efectos son hijos de corazones meridionales, es decir, de sensaciones fuertes y positivas, y no de impresiones mezcladas con un idealismo tan vago como indefinible? ¿Cómo ha de hallar recursos su fantasia, donde la unidad religiosa excluye las visiones que nacen de creencias poco seguras, multiplicadas y supersticiosas ? Así es que el Sr. de Saavedra nunca se acerca más al colorido romántico que cuando halla ocasión de sacar partido de los movimientos de la superstición, como sucede en el momento en que Rui Velázquez al combatir con Mudarra cree ver ante sus ojos los espectros de los siete infantes de Lara, de cuyo horrible asesinato había sido causa.

III

With this section of the review ends its most important part; the remainder is interesting chiefly as being the first article of any length on the Moro Expósito and as anticipating almost all the serious criticisms upon the poem which have appeared since. There is first a well-founded reflection upon the presentation of the hero:

Siendo el protagonista Mudarra, i no está su carácter trazado con inferforidad, relativamente al modo que lo están el de Rui Velazquez, y aun el de Giafar y Gustios de Lara? ¿En su línea no tienen más vivacidad, más relieve, por decirlo así, los de Vasco Pérez y su madre Elvida? Concluida la lectura de la leyenda no se sabe a punto fijo cual es el delineamiento del personaje de Mudarra. Su amor no es voraz; su venganza contra Giafar y Rui Velázquez más es fatídica que hija de las proporciones gigantescas que el lector se siente inclinado a suponerle. Lo mismo diremos de Kerima.

Next comes the inevitable objection to the desenlace 10 for which the reader has been insufficiently prepared:

La abandonamos [a Kerima) en el quinto romance, dejándola tierna, sensible, enamorada, algo quebrantada en el respeto a la creencia religiosa en que fué educada; y no volvemos a verla hasta el romance duodécimo;

10

10 Cf. E. Gil y Carrasco, Obras, Madrid, 1883, p. 151; N. Pastor Díaz in preface to Rivas' complete works (Madrid, 1894, Vol. I, p. 63); Ch. Mazade in Revue des Deux Mondes, 1846, pp. 321 ff.; Azorín, op. cit., p. 135, all of which censure the desenlace. Manuel Cañete (Escritores españoles e hispano-americanos, Madrid, 1884, pp. 47-8, has been its principal and almost only defender. “La rapidísima catástrofe con que concluye El moro expósito,” he says, es complemento racional de su idea generadora, reducida a patentizar simbólicamente que la maldad y los excesos de la pasión nunca se libran del justiciero castigo de la Providencia.”

y sin preparación bastante, huye del altar donde iba a unirse con el hombre predilecto de su alma, y se condena a los rigores de la vida de un convento. i Es verdadera inspiración de la religión cristiana? ¿Es fanatismo? Una pasión superior en fuerza ¿ha destruido así el amor que profesaba a Mudarra? ¿De dónde nació esta? ¿De odio en efecto al matador de su padre? Hay tal violencia en ésta transición, tal desengaño para los ánimos que tenía cautivados, que la razón se queda helada, el afecto que se la profesó desaparece, y su resolución no conmueve inspirando interés; lo que después se refiere de Mudarra, añade a la incertidumbre que sobre el hemos señalado, y el último término del grandioso cuadro que se ha recorrido no corresponde a la pompa que le rodeó y al entusiasmo que produjo en los primeros. El abandono romántico no debe ir hasta incurrir en estas degradaciones del efecto primitivo.

There follows a consideration of the versification employed: the hendecasyllabic line is discussed, and the author's facility in the use of it commended. Exception is taken (in spite of what was said above) to the triviality of some of the language in the poem:

Hay sin embargo a veces un desaliño reprehensible y palabras de una trivialidad chocante aun admitiendo las licencias del género que se propuso. Estas expresiones vulgares cuando se introducen en un episodio vulgar por su misma naturaleza o cuando se ponen en boca de interlocutores de clase baja, creemos (y perdónennos los clásicos) que están en su lugar. Las bambochadas en un cuadro de Tenniers son oportunas; el conjunto de la composición lo tolera y aun lo autoriza; pero un personaje grotesco de este pintor, en uno de los cuadros sublimes de Rafael, sería una contradicción y aun un absurdo.

We have next an account of the various "purple passages in the poem, the argument having previously been briefly summarised. Two passages of note are reproduced as they stand: the archpriest's kitchen scene, which is the first, has since become the most famous example of Rivas' realism.

Of it the critic, returning to the question of style, remarks:

Y esto se llama poesía? exclamarán los irritados clásicos. Puesto que en todo este trozo hay un cuadro completo, animado, tan vivo como pudiera conservarse en un lienzo de la escuela flamenca, que una copiosa nomenclatura aunque vulgar, retrata objetos, que las palabras todas son análogas al intento, que la versificación es fluida y contribuye al movimiento del famoso encargo del ama del arcipreste, nosotros diremos que hay poesía y llena de algazara, de bulla y de contrastes propios de la escena que se describe.

The second passage, cited as an example of Rivas' loftier style, is the description of the fire in Rui-Velázquez' palace and the loss of

his son.

Finally, after mentioning two somewhat far-fetched points of similarity between Saavedra and Scott, which I hope to deal with later in another article, the critic returns to the question of versification, and quotes a number of defective lines; then he ends an article of as great interest to students of Rivas as it is significant in the history of Romanticism in Spain with a wish which was certainly fulfilled :

Por último si el género adoptado por el poeta consigue hacer prosélitos, sólo deseamos que sus imitadores desempeñen sus planes con el acierto y primor de ejecución que lo ha hecho D. Angel de Saavedra. Entonces nuestro parnaso, a pesar del rigorismo clásico, aumentará sus riquezas y nuestra poesía cultivará un campo vasto, donde hallarán tesoros inagotables los escritores dotados de fuego y de imaginación.

Liverpool, England.

SOME REFERENCES TO ELIZABETHAN THEATERS

BY THORNTON S. GRAVES

No doubt most of the extant contemporary references to Elizabethan theaters have been utilized by such writers as Malone, Collier, Rendle, Halliwell-Phillips, and Adams. A few, however, do not seem to have been known to these scholars. They are of decidedly minor importance but may be of some interest to students of the early drama.

[blocks in formation]

(a) T. F.'s Newes from the North (1585), the dedication of which to Lord Henry Sidney is dated November 26, 1579, contains one allusion to the Theatre and Curtain which is frequently cited, but no one, I believe, has called attention to the story in the same work (Bk. II, Sig. Li) of the rich man in Holborn who “if any freend or neighbour requires him to goe with them to the Tavern, to the Ale house, to the Theater, to Ye Curtain as they tearm it, or to Paris garden or any such place of expence,” refuses their invitation, and on their return puts the amount his trip would have cost him into his savings-box.

(b) In Quips upon Questions (1600) by Clunnyco de Curtanio Snuffe (i. e., John Singer?) one of the “quips” is titled “Who's the Foole now?” a rime about a man who after getting drunk went to the Curtain, where he fell asleep and was robbed by

A soberer man then he, or girle or boy,
I know not who.1

Note that in the Middlesex County Records under date of March 11, 1600, appears the notice of the arrest of William Haukins, charged with taking a purse at the Curtain (cf. Adams's Shakespearean Playhouses, p. 85). For other references to purse-taking at the playhouses see Tobie Matthews reference on Sept. 20, 1598, to the “ Almain" who lost 300 crowns at a new play called “Every Mans Humor" (Cal. State Papers, Domestic 1598-1601, p. 97); A Manifest Detection of Dice Play (Percy Society, XXIX, p. 39); Middleton's Black Book (Bullen's ed. of Middleton, VIII, p. 41); Nobody and Somebody (ed. Simpson, 11. 1893-96); Middleton's Roaring Girl, v, i; Banquet of Jests (1657), pp. 108-109; Sampson in Mod. Lang. Notes for June, 1915, p. 195.

(c) The last lines of the following passage from Richard West's The Court of Conscience (1607) are fairly well known, but the whole passage deserves quotation on account of the description of the vicinity of the Curtain:

Now Caualiero you have bene at Paules,
At forenoones sermon? whether walke you now
To Lincolnes Inne, the Temple, or the Rowles,
And so to Moore-gate to the Golden plowgh?
In the after noone youle walke a turne or two,
About Moore-field the grounds all leueld new.
The winds too high, the dust flies in your eyes,
Tis paultrie walking there till th’elmes be growne;
A better place then that you can deuise,
Towards the Curtaine then you must be gon,
The garden alleyes paled on either side,
Ift be too narrow, walking there you slide.
Into a house among a bawdy crew,
Of damned whores; I theres your whole delight.

(d) J. H. in his This Worlds Folly (1615), after speaking very bitterly against “Fortune-fatted fooles,” including Garlick and Greene-a passage implying that these actors were connected with the Fortune Theatre-writes thus: “ Those also stand within the stroke of my penne, who were wont to Curtaine ouer their defects with knauish conueyances, and scum off the froth of all wanton vanity, to qualify the eager appetite of their slapping Favorites (Sig. B2),--a reference which does not speak in very complimentary terms of Curtain entertainments and which possibly implies that the Curtain was temporarily not in use ca. 1615.

2. The Rose

Tucca's remark in Dekker's Satiromastix, III, i, that Miniver's breath is “as sweet as the Rose that growes by the Beare-garden ” is generally interpreted as indicating that the Rose, on account of its proximity to the bear-baiting, was sometimes visited by unpleasant odors. That Tucca is referring rather to the flower which grew abundantly in the Paris-garden district is made probable by a very similar passage in Henry King's Poems, Elegies, Paradores, and Sonets (1664) in which the poet says (Ed. Mason, p. 39) of Madam Gabina's breath that

« VorigeDoorgaan »